Verso libre
Verso que renuncia al metro regular y a la rima obligatoria, pero no al ritmo: el corte de línea pasa a ser la herramienta central.
El verso libre renuncia al recuento silábico regular, a la rima obligatoria y a las formas fijas. Nace en Francia a finales del siglo XIX y en inglés lo abre Whitman; al español llega con el modernismo y se impone con Juan Ramón Jiménez, César Vallejo, Vicente Huidobro, la generación del 27 y Neruda, hasta volverse el régimen dominante de la poesía contemporánea.
Libre no quiere decir sin exigencia: privado del metro, el verso libre descansa por entero en decisiones locales — dónde cortar la línea (cada corte es un microacontecimiento: ver encabalgamiento), qué sonidos vuelven (asonancias, anáforas), qué respiración tienen las estrofas. Es una responsabilidad más que una dispensa: en el verso regular decide la forma; en el verso libre, cada línea debe justificar su corte. La prueba implacable: copiado como prosa, ¿pierde algo el poema? Si no pierde nada, era prosa.
Ejemplo
No apagues la luz todavía. Hay algo que aún no ha terminado de caer.
Términos relacionados
Poner este término en práctica
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