Cesura
El corte principal que divide un verso largo en dos hemistiquios — y que detiene la sinalefa.
La cesura es el corte principal de un verso largo, el que lo reparte en hemistiquios: tras la séptima sílaba en el alejandrino. No es una simple pausa de lectura, es una frontera métrica con consecuencias de conteo. La sinalefa no la cruza, ninguna palabra puede quedar partida por ella y cada mitad se recuenta con la ley del acento final, como si terminara un verso.
Trabajarla es convertir el ritmo en sentido. Una cesura nítida, apoyada en el final de un grupo sintáctico, da equilibrio y solemnidad; una cesura forzada, que parte en dos algo que no quería romperse, hace cojear el verso a propósito. El modernismo no suprimió el corte del alejandrino: lo dejó donde estaba y desplazó los acentos dentro de cada hemistiquio, que es otra manera de descoyuntar un metro heredado.
El endecasílabo no lleva cesura obligatoria, y ahí está la diferencia con el alejandrino: su arquitectura interna la marcan los acentos, no un corte central. En verso libre, la cesura sobrevive como corte interno móvil, colocado donde la frase lo pida para esculpir el ritmo.
Ejemplo
«Mi infancia son recuerdos // de un patio de Sevilla»
Términos relacionados
Poner este término en práctica
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