Hemistiquio
Cada una de las dos mitades en que la cesura divide un verso largo: siete sílabas en el alejandrino.
El hemistiquio (del griego «medio verso») es cada una de las dos partes en que la cesura divide un verso largo. En el alejandrino, dos mitades iguales de siete sílabas; en el verso de arte mayor del siglo XV, dos hemistiquios de seis con un marcado ritmo ternario. Los versos de arte menor no tienen hemistiquios: no hay nada que partir.
La regla que sorprende a quien viene del francés es de conteo: cada hemistiquio se mide como si fuera un verso independiente. La sinalefa se detiene en la cesura y la ley del acento final se aplica por separado en cada mitad. Por eso «que ha perdido el color» vale siete sílabas aunque cuentes seis: la palabra aguda que lo cierra añade una.
El hemistiquio es la unidad de respiración del verso largo: la voz se apoya en él y el sentido se organiza a su alrededor. El balanceo de dos mitades simétricas sostiene de forma natural la antítesis y el paralelismo, y romper esa simetría esperada es uno de los gestos expresivos del verso moderno. El endecasílabo, en cambio, no se describe por mitades sino por acentos: siempre en la décima sílaba, y además en la sexta (endecasílabo heroico) o en la cuarta y la octava (sáfico).
Ejemplo
«que ha perdido la risa, // que ha perdido el color» — siete y siete, aunque el segundo hemistiquio solo tenga seis sílabas gramaticales.
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